¿Qué es la anarquía?

Anarquía es el sueño venturoso del poeta, la visión deslumbradora de las almas grandes, el anhelo de los corazones nobles, la aspiración sublime de los seres ávidos de justicia.
Es el pensamiento humano en su más alto vuelo, águila atrevida que conquista el espacio insondable, vistiéndose con rayos de sol a quien desafía, escudriñando con sus ojos el corazón del hombre.

Anarquía es la secreta poesía del amor, es la estrofa vibrante de los besos perdidos, el poema de las almas que se buscan, en parto de un mundo en su eterno germinal, el viento que lleva la semilla creadora, el aliento vivificante del céfiro que ondula flores exuberantes cuajadas de rocío.

Anarquía es el conjunto diverso y armonioso de las pasiones humanas: la vida en toda su grandeza encerrada en una aspiración; el vuelo de las almas hacia el grande y sublime amor!

¡Es la vida!

Anarquía es el llanto angustioso de la madre anémica que ve morir a su cría estrujando sus pechos áridos; es la queja dolorosa de los seres abrevados en el cáliz de la amargura; es el último estertor del vagabundo que se retuerce de frío bajo los puentes.
Es el sollozo abrumador que exhalan las páginas sangrientas de la historia, la infinita amargura que aportan las tinieblas donde se perpetraron tantos crímenes.

Anarquía es el espasmo doloroso de las carnes flageladas; es la lágrima arrancada inocentemente; es el fragor macabro de los cuerpos que se balancean en las horcas infames. La contracción suprema bajo el golpe de la cuchilla. Es el choque de la ola de sangre que mancha la sociedad maldita, el crujir de los huesos que abonan las campiñas, teatro de inhumanas matanzas.
Es el canto triste e todos los sufrimientos condensados, la estrofa desgarradora de los dolores anónimos.

¡Es el dolor!

Anarquía; es el germinal que exhala la garganta agarrotada.
El grito potente del rebelde sin dios ni amo, que abofetea con su odio el rostro del tirano.
El “merdi” histórico del esforzado que no transige.
La protesta airada de la humanidad herida en su dignidad.
El ruido de las hoces que se afilan para segar los tallos más grandes; el fulgor del puñal que rompe el pecho a un verdugo del pueblo.

¡Es la venganza!

Escrita en sangre en los oscuros calabozos, el ruido de las cadenas que agitan las almas rebeldes.
Es el incendio, la roja llamarada que se divisa, la musa petrolera que se venga.

Por eso soy anarquista, madre mía, porque sueño y espero, porque siento y sufro, porque soy rebelde y lucho.

Inocencio Lombardozzi

Buenos Aires, 1922.

¿Qué es el individuo?

El siguiente texto es el primero de una serie de artículos experimentales en los cuales desarrollo la percepción y experiencia sobre mi autonomía individual y auto-creación. Debido a la naturaleza del tema, escribo estas piezas mayormente en primera persona combinando la interacción directa con el lector. A pesar de que lo anterior pueda parecer un poco torpe o inquietante, pienso que es lo más adecuado para tratar este tema.

¿Qué soy como individuo? La encarnación única de un tejido especifico entrelazado de emociones, acciones, pensamientos, interacciones y relaciones siempre cambiantes …. ¿De dónde aparece este fluido de hilos entrelazados? En el mundo actual – al momento en que reflexiono esto y tomo los hilos con mis propias manos- principalmente aparecen de las cosas y los seres que conforman el contexto social especifico en el cual nací, en el cual fui criado y educado, donde continúo llevando a cabo mis roles y funciones.

Las actividades a través de las cuales yo y otras personas sobrevivimos –trabajando, comprando, vendiendo- son productos de este contexto. Estas me pueden llevar a consumir la mayor parte de mi tiempo en actividades e interacciones que me son ajenas. Considérese el tiempo derrochado en hacer filas, el tiempo gastado en funciones tediosas para obtener o gastar dinero, además los interminables, y banales, intercambios verbales con extraños que no importan en los más mínimo.

Estas actividades e interacciones inevitablemente afectan mis emociones, principalmente por diluirlas en una patética mediocridad. Por otro lado, considero que la mayoría de las personas utilizan su llamado tiempo libre (el tiempo no dedicado a obligaciones sociales ni a la supervivencia, lo que en esta sociedad son lo mismo) llenando estas horas “libres” con entretenimiento (acudiendo al cine, viendo televisión, escuchando música –particularmente música pop). Toda forma de entretenimiento juega con las emociones. Pero más allá de esto, las películas, la televisión, los conciertos, la música pop y otras formas de entretenimientos, cumplen una función de definir cuáles son los parámetros aceptables de emociones, dando ejemplos de cómo sentirse frente a situaciones específicas y como expresarlo. Así que, si yo permanezco pasivo frente a la influencia del entretenimiento, ni siquiera mis emociones van a ser mi propia creación, sino que serán un mosaico de emociones que he recolectado de películas, de la televisión, de canciones pop y así sucesivamente. Debido a esto es muy fácil que las llamadas pasiones, relaciones, aspiraciones y tentativas individuales puedan caer en lugares comunes que se repiten una y otra vez, no tan solo por individuos específicos, ni sólo entre tú y yo, sino a través de todo el baldío social en el cual tú y yo vivimos.

Para romper con esto, necesito aprender a crear mis propias pasiones y deseos voluntariamente, a ser capaz de elaborar una espontaneidad intencional, reconociendo que sin la elección consiente, no hay espontaneidad, sólo reacción y habito.

Podría parecer paradójico hablar de crear voluntariamente pasiones y deseos. ¿Cómo sería posible que yo cree mis impulsos voluntariamente? Bueno, he escuchado a muchos auto-nombrados radicales (particularmente comunistas) afirmar que las pasiones y los deseos de los individuos son creados por el contexto social. Pero una abstracción no puede crear nada. La realidad concreta detrás de esto es que los individuos específicos tienen interés en definir las pasiones y los deseos de todos, usando ciertas técnicas para canalizar nuestros sentimientos e impulsos. Esto no es una teoría conspirativa; es una simple descripción de la publicidad, las relaciones públicas, la propaganda política y, como he mencionado anteriormente, del entretenimiento pasivo. Para dar un ejemplo, digamos que súbitamente me dan ansias de un “Ben and Jerry’s Funky Monkey”[mantecado ecológico] [1]. Obviamente este deseo no tiene nada de innato, ya que esta compañía sólo explota la ansiedad de azúcar de los hippies desde hace tres décadas. Mis ansías por este producto seria artificialmente creada usando una combinación de publicidad, técnicas de identidad y etiquetado, entre otros métodos. Desde un nivel menos descaradamente comercial, ¿qué pasaría si yo tuviera un fetichismo por el hule, el cuero o los tacones altos? Una vez más, esto se trataría de una pasión artificial, creada a través de una serie de procesos sociales – es decir, a través de actividades especificas (que pueden ser conscientes o no) de individuos específicos. Nadie nace con esos fetiches. De hecho, no existen como fetiches hasta que son identificados como tales por autoridades que afirman tener la pericia para identificar desviaciones sexuales y quienes transforman lo que podría ser una excitación momentánea en una identidad.

El argumento que intento retratar con estos ejemplos que es las pasiones e impulsos, los sentimientos y los deseos no son innatos, sino creados, y que no existe razón por la cual yo no podría voluntariamente crear mis propias pasiones, impulsos, sentimientos y deseos para mí. Si yo no lo hago, es porque caigo en los canales esperados del hábito y la norma social. Así que para comenzar a crear voluntariamente mis propios sentimientos, impulsos y deseos necesito romper decisivamente con el hábito, traspasando los canales de expectativa social y experimentando la espontaneidad intencional.

La espontaneidad solo puede realmente existir como una elección consciente e intencional. Cuando yo actuó inconscientemente (y esta es la forma en que la gente actúa la mayoría del tiempo en esta sociedad), yo tenderé a limitar mi acción a hábitos, roles, identidades y meras reacciones, ninguna de las cuales involucra mi genuina auto-creación, en cambio me encontraría sometido a lo que es esperado, a lo que ha sido creado para mantenerme esclavizado. Esto es lo opuesto a la espontaneidad. Si no existe voluntad, entonces no puede haber actividad espontánea.

Yo miro el deseo – contrario al mero “fantasma del deseo” de William Blake – como el impulso creativo. Me mueve a actuar, a experimentar y explorar mi propio mundo. Este impulso sólo puede existir con toda su fuerza en la medida en que mi vida no esté ya creada para mí. Esto significa que sólo puede existir en conflicto con el presente orden social, ya que ese orden usurpa mi capacidad de crear mi propia vida, forzándome a someterme o a rebelarme. Lo que es llamado “deseo”, en este sentido, es simplemente el anhelo de un objeto externo ya definido, que no es de mi propia creación, incluso si lo produjera yo mismo. La auto-creación es la rebelión en contra de la realidad.

Apio Ludd

 

De la Publicación: “My Own: Self-Ownership and Self-Creation Against all Authority”. Número 1, año 2012


[1] Afortunadamente, esto nunca va a pasar debido a que soy alérgico a la leche.

 

Incendio

INCENDIO, ellos o nosotros!!!

 
El Insurreccionalismo ha sido entendido (equivocadamente) como un intento desesperado por destruirlo todo (que no está tan alejado de ser real), lo que incluye tanto a la amplia estructura en la cual se resguarda el animal humano, como así mismo las categorías animales no humanas y vegetales de vida sobre el planeta.

 
Este intento fallido, irracional, nihilista, desenfadado, no es más que una vil venganza de un minoritario grupo de sicóticos megalómanos desquiciados, que en su afán de alcanzar su objetivo utópico y sin poder acceder al poder, se las ingenian para atentar contra las Instituciones y los dignos representantes de la democracia, arguyen!

 
Cuando nos embarcamos en la tarea difícil sino imposible del sueño libertario, decidimos al instante dar el combate hasta vencer o caer, sin saber siquiera si con los “hechos de propaganda” se inicia una revuelta o solamente participamos del anecdotario marginal en el que “el Poder” y sus “Estructuras” designan un rol para nosotros.

 
No somos utópicos, eso si, cuando deseamos la destrucción de las formas y conceptos actuales de convivencia, mucho menos aún, arriesgándonos al motejado “cartel” de la Locura, sino, y es esto lo que causa más resquemor, siendo quienes somos humanistas conscientes del error permanente en que la especie se ha convencido, aunado y envilecido hasta naufragar.   Vale decir tanto que su sociedad, tal y como la presentan, mantienen y propagan, significa para nosotros más una amenaza que un espacio de resguardo, por lo que el espíritu (¿) de la Insurrección en armas se transforma en la salida única y necesaria, para combatir el estado de canibalismo, de esclavitud y de miseria en que un grupo de maleantes de traje, corbata y oscuros maletines tiene sometida a la humanidad en su conjunto.

 
La forma descarada en que han mutilado al planeta, nuestro Único habitat natural, para succionar de él cualquier elemento que signifique aumentar la ganancia o el valor de las acciones de sus empresas, industrias o simples firmas de especulación, amenaza con destruir cada espacio libre o medianamente sano para vivir, convirtiendo el oxigeno en una bola de fuego alimentada por el Ozono que no descansa en su acelerado crecimiento, mientras en  todo el país proliferan más industrias que intoxican el aire con las emisiones de carbono, sulfatos, y  cloruros, sin ningún control de parte de la Estructura del Estado a cargo ni de las orgánicas civiles (supuestamente) comprometidas tanto con el ambiente como del crecimiento demográfico, en pocas palabras esa ceguera en que el ser humano cae por el espejismo verde del dinero amenaza día a día con la destrucción total de especies animales, vegetales y por lógica consecuencia de la especie animal humana.

 
Frente a esta permanente amenaza de los Grupos Económicos formales  y sus ilustre lacayos del aparato estatal nos levantamos con las ideas primero de destruir cada vestigio de su existencia, cada estructura de dominación y con ello cualquier resistencia que generen, costando lo que nadie desea admitir, el final no tarda en llegar y son ellos o nosotros!!!

 
COLECTIVO ANARQUISTA INSURRECCIONAL
HIJOS DE VILUGRON

Retomando nuestras vidas

“Retomando Nuestras Vidas” fueron una serie de charlas con Jean Weir en Hamburgo y Berlín, Alemania. Asistieron entre 50 y 100 personas. En Hamburgo se realizó en la “Rote Flora” un espacio anticapitalista que lleva mucho tiempo, y en Berlín se hizo en “Stadthaus Bocklerpark” un popular espacio deportivo. Lo que sigue es un fragmento de algunas de esas charlas.

Sabes qué… de cierto modo, creo que tenemos que examinar nuestras expectativas – porque estamos aquí – porque vivimos en un mundo de repeticiones y las cosas se suelen repetir, también con nosotros dentro del movimiento. Posiblemente esperamos, en cuanto aparece una compañera de cierta edad, que esta persona nos explique su forma de organizarse, y así reproducirla luego de describirla. No es el caso esta noche. Sólo intentaré comunicar un par de ideas dentro del contexto del ideal anarkista- bueno, hablaré del punto de vista de una anarkista- no tomaré por descontado que todo el mundo aquí es anarkista, pero obviamente estamos de acuerdo en que tenemos un enemigo común.

…El hecho de exteriorizar la violencia no significa que vamos hacia la revolución. Podría ser que el capital, en su necesidad de participación y control, nos ofrece momentos para expresar la violencia contenida y la frustración, así protege su esencia estructural y nos da un enemigo simbólico. Porque al fin y al cabo el policía es un símbolo del capital, no es el capitalismo, es una herramienta del capital. El banco es un símbolo de capital, el dinero es un símbolo del capital. Si atacamos el capital de manera destructiva el dinero se hace relativo. Si nos acercamos directamente al comunismo; no al comunismo del Estado, sino al comunismo sin jerarquía ni lideres, el dinero desaparece inmediatamente. Si llegamos a un momento en que la lucha insurrecta se hace realmente destructiva, tanto que destruya el funcionamiento del capital, el Estado pierde su consenso porque la gente empieza a organizar sus vidas directamente, los policías dejan de ser una cosa garantizada por el Estado y muchos de ellos saldrán corriendo. Porque, como ya sabemos, son cobardes. Son violentos, peligrosos y asesinos pero también son cobardes.

Así que, los problemas que tenemos pendientes son bastante urgentes, hay una urgencia en este asunto. Hay la necesidad de poder analizar la realidad de alguna manera- ¡mejor de lo que lo estoy haciendo esta noche!- hacer un análisis básico mínimo de la realidad que vivimos ahora en este momento, antes que se reduzca nuestro lenguaje, porque nuestro lenguaje se está reduciendo en todos los sitios. Se esta reduciendo en las escuelas, en el terreno social y en muchas de las áreas de las humanidades. No sé en Alemania, pero en Inglaterra se está eliminando de los estudios. Las ciencias ya se han vendido al capital por completo, y de aquí a nada no tendremos ni la capacidad de razonar y únicamente seremos reactivos.

…. Estamos perdiendo la capacidad de mirar a nuestro alrededor, evaluar algunos peligros y tomar la iniciativa y la responsabilidad, hasta una acción tan simple y sencilla (pero cada día mas peligrosa) como cruzar la calle. Cruzamos cuando nos dan permiso, cuando es legal, cuando tenemos (los peatones) el derecho legal para cruzar. De cualquier manera, solo es un apartado. La cuestión es que tenemos dos elementos opuestos delante. El viejo elemento de la cantidad, eso de que debemos ser muchos para poder movernos, para poder atacar. Afrontamos la elección entre cantidad y calidad. Tenemos fechas para la manifestación grande o la cumbre, o nos identificamos con una campaña- tipo ecología o anti-nuclear- y dentro de esa realidad nos encontramos otra vez con la elección de si queremos estar con mucha gente, lo cual requiere la formación de alianzas con diferentes tipos de grupos, si queremos encontrar calidad en nuestra lucha. Deseamos involucrarnos en una lucha con la calidad que decidamos, inventemos y experimentemos. Reconocemos que también necesitamos ser muchos si queremos luchar, atacar y destruir el capital. Eso, otra vez, es lo que tenemos que decidir, porque no todas las anarkistas quieren destruir el capital. En el pasado, no sé del presente, muchas anarkistas pensaban que el proyecto era crecer en cantidad como movimiento. Los obreros tomarían los medios de producción y se autogestionarían sin jefes ni esclavos: todo el mundo como iguales. Un tipo de anarko-sindicalismo digamos. Hay otra parte del movimiento que cree que nuestra falta de fuerzas es porque no estamos lo suficientemente “organizados”, y como no tenemos una organización fuerte, los esfuerzos de estos compañeros están dedicados a la consolidación de esa organización para hacerla crecer antes que podamos llegar al momento de atacar. Porque necesitamos a “la clase trabajadora” en nuestras organizaciones antes que podamos atacar. Pero si, como hemos visto, “la clase trabajadora” como clase consciente ha desaparecido entonces esta proyectualidad esta destinada a quedar tal como está.

Cuando decimos que la clase obrera ha desaparecido no estamos diciendo que ha desaparecido la explotación o que la gente ya no trabaja, sino que se ha cambiado la clase de productores en las cuales se basaron las antiguas teorías revolucionarias. El principal sector productivo de Europa es ahora el terciario, ha dejado de ser la producción primaria al convertirse en producción dirigida, una manera de organizar lo que viene de otros sitios; información, servicios e industria.

Está claro que también somos explotados, y por eso estamos aquí. Pero tenemos más, a parte de sentirnos explotados. Tenemos ideas, tenemos una visión de otro mundo, tenemos cierta claridad para ver las cosas como son, desde la cuestión social, tenemos capacidad de análisis y mucho más.

Si estamos de acuerdo en que no queremos éste mundo, que debemos destruir el trabajo, porque el trabajo no sólo nos esta destruyendo, sino que también está destruyendo el planeta entonces, en algún momento necesitaremos ser más en este proyecto. Así que pienso que el problema que debemos afrontar hoy, es como podemos funcionar de una manera eficaz, sin mediaciones, para atacar lo que sabemos que debe ser destrozado y a la vez ser muchos más. ¿Quienes son nuestros compañeros? ¿Buscamos compañeros dentro de los movimientos, en las enormes masas de gente que aparecen en las cumbres, o durante las fechas de la algunas manifestaciones de ecologistas, etc?, por supuesto que estarán algunos compañeros allí, ¿pero cómo encontrarlos? Si no nos interesa formar una organización visible con un nombre y una manera fija de funcionar, les encontramos actuando en grupos pequeños, actuando directamente en contra del capital, haciendo de algún modo que estos ataques se desarrollen y multipliquen. Acciones que son fáciles de identificar y reproducir. El ataque tiene que ser visible no sólo a los potenciales compañeros que estén ahí, sino a las demás compañeras potenciales que no vemos. Es posible que en este mismo edificio, en este momento, haya personas que sean nuestras compañeras. Esa es la clave, hay compas a nuestro alrededor, en esta ciudad, en cualquier ciudad y en este país. Nuestras compañeras están en todas partes.

….. Cuando una situación empieza a ser aplastante hay una muchedumbre, no una demostración política en la cual sabemos “quienes somos” (posiblemente no estamos todos juntos en una marcha pero sabemos quienes somos, nos reconocemos); aquí estamos en la muchedumbre, no conocemos a nadie. Esta es la situación que buscamos si estamos intentando destrozar al capitalismo. No tenemos el control, ni buscamos un proyecto de control. Ya vivimos en una situación de control: autocontrol en un nivel muy grande, y del movimiento.

Entonces, ¿cuál es la función de las anarkistas dentro de movimientos de masas insurrectos? pues, algunas anarkistas terminan implicándose en la lucha de masas; miles de egos actuando como uno. Ese es el momento de autogestión, no hay nadie organizándo desde fuera. Puede definirse, si quieren hacerlo así, como una insurrección. Pero si no actuamos, después de unos días, los problemas aparecerán dentro del movimiento de masas. Es posible que sea reprimido por las fuerzas represivas o cuando no se sabe hacia dónde se dirige el movimiento, ahí es cuando aparecen los líderes.

Pero si decimos que es momento de atacar y destruir lo que nos está destruyendo, que además acaba con nuestro futuro y toda perspectiva de futuro para nuestras hijas y sus hijos, entonces hay que desarrollar modelos que nos hagan posible extender la insurrección de una manera horizontal. Necesitamos experimentar con métodos que no sólo se basen en golpear objetivos, sino que además contengan a la organización mínima autogestionada.

Ese es el nudo en cuestión. ¿Qué podemos obtener de la realidad? como ya hemos dicho, nuestra teoría viene de la acción. Acción que se ha venido desarrollando desde los setentas, hasta hoy, por grupos pequeños. Podemos usarla como modelo organizativo a aplicar y atacar directamente al capital. Porque si estamos de acuerdo que hay una necesidad urgente de atacarlo, no hace falta esperar a nadie, no hace falta esperar consensos generales antes del ataque, aunque seamos pocos, no nos apetece atacar en la dimensión de una vanguardia minoritaria sino usando formas mínimas de organización que se puedan multiplicar. Es lo que suele llamarse grupo de afinidad, a falta de otra palabra mejor. No nos referimos a un grupo de afinidad en el contexto activista, donde miles o incluso millones de personas aparecen en un momento dado para una situación especifica, posiblemente una manifestación, digamos dentro de la esfera del ataque simbólico. Es simbólico porque no va mas allá que los días de acción. Así que se necesita eficiencia, hay que poder actuar inmediatamente y ser capaz de dividirse en grupos y en varios sectores. Y la gente, de una manera u otra, debería ser invitada a formar grupos de afinidad.

Cuando hablamos de grupos de afinidad no es, precisamente, amistad lo que deseamos referir. Queremos decir grupos de uno, dos, tres compañeros que deciden buscar conocimientos recíprocos el uno del otro. Deseamos superar el respeto a los derechos, diferencias, y a “las cosas de cada uno”, por eso es que dialogamos. Hablamos claramente de lo que nos pasa por la mente, de lo que queremos, empezamos a conocer las ideas de cada una, y quizás decidamos actuar juntos. La acción no necesita cincuenta páginas de explicación. No hace falta que lo firme un acrónimo. No hace falta que haya sido hecho en nombre del proletariado. No sintetiza la lucha entera, ni intenta continuarla. Toma un artefacto casero hoy, pequeñas armas mañana, y al día siguiente una metralleta, porque el objetivo es acercarse al enemigo; que casi siempre es la policía. El grupo de afinidad se concreta en pequeñas acciones; en este punto estas compañeras ya han transformado algo dentro de sí mismas, al nivel de conocimientos recíprocos y al conocer lo que están atacando. Básicamente, es sólo a través de la acción que nos conocemos a nosotros y a la realidad. Los compañeros que no conocemos, los desconocidos, pueden ver también una indicación para su lucha, porque el propósito no es acercar gente al movimiento anarkista, sino sobrepasar al movimiento con métodos anarkistas. Cuando digo anarkista me refiero a un antiautoritario, enemigo de jerarquías, que contiene el elemento de transformación, implicado en la lucha constante; sin esperar “plazos” para actuar, que posee elementos de permanente conflictividad, capaz de autogestionar la lucha y el ataque (no autogestionar la miseria de nuestra vida cotidiana).

Entonces, el siguiente punto es, y después voy a parar de hablar, el puente entre las acciones individuales de los grupos de afinidad y el llegar a los explotados en el contexto de una lucha especifica. Esto es lo que podemos llamar una lucha intermedia, no es la revolución sino un determinado objetivo, que en un momento dado una persona especifica está afrontando. Podría ser una base militar a punto de ser construida, una prisión rechazada por la gente, o cualquier cosa. Probablemente habrán muchas fuerzas refractarias, no solo anarkistas, sino comunistas, socialistas, sindicalistas, ecologistas…lo que sea. A todo eso, rechazamos el tipo de organización de “frente popular” y basándonos en un análisis de cuál es el objetivo especifico dentro del contexto de un sentido global -porque eso es lo que hace que el objetivo sea revolucionario- la cuestión gira entorno a los medios. Para nosotros los medios que usamos es lo importante en la lucha, no el resultado final- eso es relativo.

Empezamos con los medios de siempre, panfletos, charlas al aire libre, presencia en la calle, hablando con la gente de como vemos las implicaciones (sociales, económicas etc..) de la situación que sea, y hacer una propuesta organizativa, una propuesta organizativa de masas. Cuando digo masas no me refiero al número de personas, sino hablo en un sentido “no-político,” es decir, sin ningún partido político o sindicato dentro de la propuesta organizativa. así que, proponemos un tipo de entidad organizativa básica. En este momento no estamos hablando a las masas, estamos hablando a los pocos que han eliminado los sindicados y partidos como punto de referencia de su lucha. Los que quieren luchar directamente. No escondemos el hecho de que somos anarkistas: somos anarkistas pero no estamos intentando convertir a esa gente y hacerles formar parte del movimiento anarkista, sino queremos darles y usar, junto a ellas, métodos anarkistas, lo que quiere decir que tienen que ser autogestionados. Tienen que ser autogestivos, al mismo tiempo que se relacionan con otras estructuras autogestionadas de la misma lucha, sin pasar por la mediación de una entidad organizativa formal, aunque sea anarkista.

Debemos tener claro el objetivo del cual partimos, eso define toda la lucha intermedia, porque nuestro objetivo no es intentar solucionar todos los problemas que tiene la gente. Sabemos que en cualquier sitio donde hay una campaña para construir una prisión, un centro de internación para inmigrantes, o una base nuclear va a ser un lugar donde hay mucha gente sin trabajo, o posiblemente sin viviendas dignas…. los sitios donde construyen cosas así es donde existe más malestar social.

Pero necesitamos concentrarnos en el objetivo que queremos destruir, trabajando juntas con estas entidades básicas que podrían crecer de un día a otro -llegando, quizá, a ser miles de personas- y al final concretar el ataque. Es en el ataque en sí, en donde existe esperanza de que las cosas puedan extenderse mas allá del objetivo. Soy consciente que todo eso ha sido difícil de articular; el intentar dar una visión coherente a una propuesta de lucha que probablemente ya existe. Quiero decir, no conozco la situación acá, hay muchos más elementos importantes dentro de la lucha anticapitalista que no he mencionado porque es un tema demasiado grande. Un ejemplo podrían ser los “excluidos” e “incluidos”- los que están incluidos en el proyecto del capital, y las masas excluidas que lo están para siempre. Otro tema podría ser el crecimiento exponencial de la tecnología – cosas que antes tardarían años pueden pasar ahora mismo, porque la tecnología hace muchas de ellas mas rápido. O el control de la vida social que se está moviendo desde los enclaves de antes; como hemos dicho – las fábricas, las prisiones, los manicomios, etc… a todo el territorio, hasta alcanzar el idioma. Reduciendo nuestro lenguaje, y el hecho de que éstas tecnologías están literalmente penetrando nuestros cuerpos, no son sólo externas. Estamos yendo de la estructura cerrada de la prisión a una estructura de la sociedad como prisión. Pues las personas que no tiene comportamientos adecuados, para el proyecto capitalista, son demasiadas para contenerlas dentro de una estructura cerrada, y casi se ha llegado a un punto, en el cual, la tecnología está suficientemente desarrollada como para controlar grandes masas en un sitio específico y mantenerlas allí. Como dijimos antes, esta tecnología de control es objetiva, pero también es subjetiva, porque aquí ni siquiera tendemos del idioma para salir de ciertos guetos. Se definirá el gueto, entre otras cosas, por su falta de idioma.

Y para concluir, existe el hecho de que la disponibilidad de los recursos del capital es limitada. Por ejemplo, energía y recursos como el petroleo no van a durar para siempre. El capital va a tener que buscar nuevas formas de energía, la transmisión que afectará seguramente al lugar en donde vivimos, tendiendo a la militarización total del territorio.

También, como ya sabemos, la superficie del planeta está en retroceso, las áreas que producen aimentos están disminuyendo. Estados como el chino, con una población a la que no alcanza a alimentar, acceden a lugares en África para comprar grandes áreas de cultivo, exportando arroz para alimentar a su población. Así que vamos a un nivel en el que incluso el transporte y la alimentación estarán militarizados, porque cada vez más gente se están muriendo de hambre.

Por eso la urgencia de lo que afirmamos. En el actual momento histórico – por supuesto que hemos dicho que, como anarkistas, no tomamos la historia como punto de referencia- tenemos un desafío por delante. Como somos anarkistas estamos mas cercanos, somos los únicos sujetos, los únicos humanos que tienen en sus corazones el deseo de libertad y la idea de la totalidad que conlleva cada pequeña acción realizada. Llevamos dentro el sentido de esa totalidad.

Eso es lo que pienso, ahora les toca a ustedes opinar. Tan solo quiero señalar que este contexto me parece un poco forzado, al empezar con una única persona hablando. Obviamente esa no es la manera que una querría continuar, sino abriendo alguna posibilidad, algo que pueda continuar en el tiempo, examinando y a lo mejor experimentando ciertas ideas.

Jean Weir

Stuart Christie y la resistencia libertaria al franquismo

Texto leído por Stuart Christie durante las Jornadas Libertarias por la Recuperación de la Memoria Histórica de la C.N.T. en Valencia, el 3 de noviembre de 2005.

Lo ocurrido el 17 de agosto de 1963 me causó el impacto más duro de toda mi vida. Dos jóvenes anarquistas españoles, Francisco Granado Gata y Joaquín Delgado Granado fueron ejecutados a garrote vil en la prisión de Carabanchel Alto por un crimen que no cometieron.

En aquel momento tan solo tenía 17 años; era uno de los hijos de la generación próspera, nacido inmediatamente después de la segunda guerra mundial, en un período de grandes esperanzas y elevadas expectativas de un mundo mejor, más justo que el de nuestros padres y abuelos.

Nosotros creíamos en el socialismo, la democracia directa, la justicia social y en poner fin a la opresión. Nos habíamos radicalizado con las experiencias colectivas contra el fascismo y el estalinismo, la guerra y el inminente tratado nuclear Armageddon. Además, nuestras expectativas de que fuese posible se vieron reflejadas en la lucha contra la tiranía de Pérez Jiménez en Venezuela, en 1958, y cuando en enero de 1959 las guerrillas armadas entraron en La Habana para derrotar a otro cacique norteamericano: Fulgencio Batista. Con este ejemplo, la idea del fin de las tiranías parecía factible y con ello, la cuenta atrás para Franco y Salazar, las últimas dictaduras fascistas europeas, en connivencia con la Iglesia.

Como mucha gente joven de mi generación mi conciencia política despertó muy pronto, a los 14 años o poco más. Mi progreso a través del espectro político de la izquierda fue rápido: de la sección de jóvenes del Partido Laborista, pasando por el Comité Antinuclear de 100, con quienes participé en diversas manifestaciones y acciones directas cuyo objetivo era el aparato militar del estado; la Internacional Socialista, un grupo socialista trotskista, hasta que finalmente encontré mi hogar espiritual en el anarquismo. Entonces, hacia 1963, con 16 años y siendo un aprendiz de ayudante de laboratorio dental, entré en la Federación Anarquista de Glasgow y en la Federación de Sindicatos de Trabajadores. España era importante para mí. En 1936, la resistencia popular contra el alzamiento de derechas en España, la lucha y el esfuerzo por una nueva sociedad había provocado que una generación completa, de hombres y mujeres, arriesgasen su vida para ir a España a luchar desinteresadamente por la causa. Acudieron de todas las partes del mundo -muchos de ellos, de la zona escocesa donde me crié- anarquistas y otras milicias populares no marxistas, así como las estalinistas Brigadas Internacionales. Conocí a algunas de esas personas y me conmovió profundamente lo que habían hecho. Para mí, la Revolución Española fue el referente moral del siglo XX.

En 1961 se produjo una nueva represión. Los años más negros de Franco volvieron con la misma sed de venganza que durante la posguerra; todo esto ocurría ante la apatía y el desinterés de las democracias occidentales. Podéis preguntaros porque yo, un pacífico joven de 17 años decidí ir a España para empezar una violenta campaña contra el régimen franquista. Todo lo que os puedo decir es, como el poeta Longfellow escribió: “La voluntad de un muchacho es como la voluntad del viento y los pensamientos de la juventud son pensamientos que perduran”.

Es simple, yo creía verdaderamente que tenía el derecho moral de hacerlo. Sentía que podía ayudar haciendo recaer la atención internacional sobre el régimen opresor, o haciendo que la cúpula franquista se inquietase, aunque fuese ligeramente y de esta forma tal vez lograr alguna política, estrategia o táctica ventajosa.

Recuerdo las atrocidades que Franco legalizó, desde su victoria en 1939, siendo responsable de la muerte de más españoles que judíos mató Hitler. Fue entonces cuando en 1960, volvió la policía a la era temprana de la posguerra, mientras el resto del mundo no hacía nada en absoluto. Fueron los años álgidos de la guerra fría, de consumado sentimiento reaccionario y anti-comunista, cuando el régimen franquista fue convertido por las democracias occidentales, y concretamente por los Estados Unidos de América, en centinela de occidente.

A principios de 1964 me mudé a Londres donde comencé a involucrarme en el floreciente grupo anarquista de Notting Hill, y así entré en contacto con anarquistas españoles exiliados del Movimiento Libertario Español (MLE), nombre que engloba a la CNT, la FAI, la FIJL y Defensa Interior.

Quedé muy impresionado por el dinamismo de la segunda generación de españoles exiliados, la juventudes libertaria, y les propuse involucrarme más y tomar parte en alguna acción directa del movimiento de resistencia antifranquista. Como ya he dicho al comenzar, mi estímulo había sido la ejecución de Joaquín Delgado y Francisco Granado.

Para nosotros, la guerra civil española no había terminado en 1939. A partir de aquel día no hubo tregua para la guerrilla antifranquista en España, ya fuese rural o urbana.

Los medios de comunicación no hacían referencia a esta guerra de guerrillas. Estos hombres y mujeres estaban escondidos bajo los adjetivos de “bandoleros”, “asesinos”, “ladrones” o “terroristas”. Todas sus acciones quedaban tergiversadas detrás de estas palabras. Maliciosos epítetos que sobre estos luchadores lanzaban los periodistas y los apologistas a las órdenes de la maquinaria franquista.

Cronológicamente, podemos distinguir diferentes etapas:

Desde 1939 hasta 1952 los combatientes republicanos, muchos de ellos miembros de las milicias de la CNT-FAI, organizaron grupos armados que operaban en las sierras de Aragón, Andalucía, Catalunya y Galicia. El declive de esta táctica comenzó en 1948, cuando el Partido Comunista abandonó la lucha de guerrillas siguiendo las órdenes de Stalin. Muchos libertarios, sin embargo, se negaron a abandonar esta táctica y continuaron luchando hasta 1952 cuando, por diferentes causas pero sobretodo debido a una intensa represión, comenzó a perder su dinamismo.

Principalmente fue consecuencia del aumento de tensión producido por la guerra fría, que provocó que en 1952 el ejército norteamericano prestase ayuda económica a Franco e intercediese para que España fuese aceptada en las Naciones Unidas. No tuvieron la oportunidad, las guerrillas, de organizar una fuerza unificada capaz de desestabilizar el régimen de Franco, ni de encender la mecha para la creación de una insurrección popular en las ciudades.

La segunda etapa se sobrepone con la primera, inicia en 1945 y llega hasta 1963. Lo que la caracteriza es la actuación de grupos específicos, grupos de acción anarquistas formados por guerrilleros urbanos como Marcellí Massana, Josep Lluís Facerias y Francisco Sabaté Llopart. Todos ellos hombres que se negaron a aceptar la derrota y lucharon hasta que fueron asesinados en emboscadas preparadas por la Guardia Civil y la policía entre 1957 y 1960. El último guerrillero rural fue Ramon Vila Capdevila, víctima de una emboscada lo mató la guardia civil en Manresa, en agosto de 1963. La tercera etapa, comprende desde 1960 hasta la muerte de Franco en noviembre de 1975. Protagonizada por una nueva generación de resistentes luchadores, los niños de la Guerra Civil. Estos hombres y mujeres no solo se sentían inspirados por el ejemplo heroico de la anterior generación de luchadores, además, se sentían esperanzados por las recientes victorias sobre los dictadores venezolano y cubano que hacían pensar que el tiempo de las dictaduras tocaba a su fin.

En marzo de 1960, un mes después de la muerte de Quico Sabaté, el DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación) lanzó una campaña contra Franco y contra Salazar, realizando una explosión en el Madrid Ayuntamiento. A esta le siguió el secuestro de un avión de las línea portuguesa Santa Maria en enero de 1961. El objetivo de estas acciones era movilizar a la opinión pública y a las fuerzas de la oposición de España y Portugal contra los dos dictadores ibéricos.

A pesar de que el DRIL fue una organización antifascista no específicamente libertaria, numerosos anarquistas estuvieron involucrados en ella.

Inspirados por el ejemplo del DRIL, el MLE creó, en septiembre de 1961, una organización clandestina llamada Defensa Interior (DI). Su función fue:

  • La realización de acciones que llamasen la atención mundial sobre el hecho de que la dictadura religioso-fascista impuesta por Franco hubiese sobrevivido a la II Guerra Mundial, y que comenzaba a ser un lugar de turismo europeo gracias a la financiación diplomática y a la ayuda económica que los Estados Unidos de América les ofrecían; y:
  • El asesinato del general Franco

El general Franco era la piedra fundamental del sistema. No había nombrado sucesor y el Ejército, la Iglesia, la Falange, los carlistas y el Opus Dei se encontraban divididos. Sin Franco, era posible esperar, que las fuerzas progresistas pudieran propiciar un cambio político.

La primera reunión de DI tuvo lugar en marzo de 1962. Los miembros que asistieron de parte de CNT y FAI fueron: Germinal Esgleas, Vicente Llansola, Cipriano Mera, Acracio Ruiz (a quien había conocido en Londres), Juan Jímeno y Juan García Oliver.

En marzo de 1962, además, comenzó una campaña de DI con atentados en instituciones gubernamentales y propiedades privadas en Madrid, Barcelona, València, Manresa, el Valle de los Caídos y en diversos lugares de Europa, incluida Roma.

Debo decir que se trataba de acciones puramente simbólicas. Eran pequeñas explosiones que estallaban durante la noche o a la madrugada. Las bombas no eran potentes y no contenían metralla que pudiese causar grandes daños. Solían ser paquetes de cigarrillos o pequeños envoltorios de plástico que no tenían efectos expansivos.

Las líneas aéreas iberas fueron también un objetivo, pero las cargas explosivas situadas a bordo no estaban muy elaboradas, ni tenían detonadores. El único objetivo que se perseguía era retrasar los vuelos de y hacia España, pero nunca causar causar daños o muertes. El uso real de explosivos fue necesario porque de otra manera las amenazas nunca hubiesen sido tomadas en cuenta por los servicios de seguridad.

Estas pequeñas acciones como; las explosiones en puentes, en barcos o en aviones eran las que se realizaban inicialmente. La tecnología era básicamente la misma y el riesgo similar. El problema era que dichas acciones son bárbaras y antianarquistas, puesto que podían poner en peligro vidas inocentes. Precisamente esa era la manera de actuar de los estados fascistas y de sus servicios secretos, de los fanáticos religiosos, ultranacionalistas y estalinistas pero no la de los anarquistas. En cambio, el objetivo de las acciones anarquistas era denunciar el verdadero carácter del régimen sin dañar o matar víctimas inocentes.

En agosto de 1962 tuvo lugar el primer atentado de DI contra la vida de Franco. El plan consistía en atentar contra Franco en su residencia de verano de San Sebastián, pero Franco no acudió y el plan tuvo que ser abortado. Es importante destacar que, de hecho, ninguna de estas acciones realizadas por DI, ni por ninguno de los grupos que le sucedieron, como el grupo Primero de Mayo, causaron muertes de inocentes. En mi opinión, los objetivos de DI no eran militares, sino que tenían como objetivo la concienciación social, moral y psicológica.

La estrategia anarquista no ambicionada aterrorizar a la población, sino aislar y provocar la caída del tiránico régimen debilitando la base sobre la que se asentaba su economía: el turismo. Poniendo en duda su legitimidad política y diplomática, denunciando sus atentados contra los derechos humanos, mediante espectaculares, dramáticas y bien dirigidas acciones de propaganda.

Estas acciones, cuyo objetivo eran propiedades privadas e instituciones franquistas, sin atentar contra personas -excepto el asesinato de Franco- eran acciones que se realizaban como último recurso, en respuesta del derrocamiento de la democracia por parte de Franco en julio de 1936 y la brutal impunidad del régimen que el impuso desde 1939. El asesinato de Franco, única persona capaz de unificar los intereses de los diferentes grupos, parecía ser el único modo de provocar el cambio. Norteamericanos y británicos no creían que fuese posible un cambio de régimen, o al menos, no del régimen franquista y por eso no enviaron bombarderos para ayudar a eliminarlo.

Las campañas de DI recibían el apoyo del movimiento anarquista internacional, y muchas de las acciones realizadas, dentro o fuera de España, fueron llevadas a cabo por franceses, italianos, suizos y británicos. Se procedía de esta manera por razones de seguridad, ya que la mayoría de los militantes españoles se encontraban perseguidos por las policías francesa y española.

Una espectacular acción de solidaridad fue el secuestro en septiembre de 1962 del honorable viceconsul en Milán, el señor Isu Elías, a manos de jóvenes anarquistas. El secuestro fue consecuencia de la ejecución del anarquista español Jorge Cunill Valls, acusado de poner una bomba en el Valle de los Caídos.

Era tal la simpatía por los anarquistas italianos que todos ellos fueron absueltos de los cargos de secuestro. La sentencia a muerte de Jorge Cunill fue conmutada por cadena perpetua.

El 29 de julio de 1963 un equipo formado por dos hombres de DI colocaron dos bombas en sitios clave de Madrid. Una en el edificio central del sindicato falangista, la otra, en las oficinas de los jefes franquistas de la Dirección General de Seguridad. Los dos hombres involucrados en estas acciones fueron Antonio Martín y Sergio Hernández, ambos regresaron sanos y salvos a Francia. Desafortunadamente, otros dos jóvenes anarquistas de DI se encontraban en Madrid en aquel momento, eran Francisco Granado y Joaquín Delgado. Realizaban los preparatorios para otro atentado contra Franco, en ese mismo momento, por las inmediaciones del Puente de los franceses, un punto de la ruta que solía utilizar Franco en sus traslados entre el Palacio del Pardo y el Palacio de Oriente para presentar los credenciales a los nuevos embajadores extranjeros.

Gracias a la labor realizada por el agente que había infiltrado la policía en DI, posiblemente Jacinto Guerra Lucas, Delgado y Granado fueron arrestados en Madrid el 31 de julio acusados de haber realizado dos atentados con bombas. Fueron juzgados en un consejo de guerra que los sentenció a muerte en base a confesiones obtenidas bajo tortura. Seis días más tarde ambos fueron ejecutados a garrote vil en la prisión de Carabanchel en Madrid. Ellos eran inocentes de poner las bombas por las cuales fueron ejecutados.

Los asesinatos legales de estos dos jóvenes anarquistas fueron para mi, la gota que colmó el vaso y que, junto con la ejecución de Julián Grimau en Abril, me llevaron a decidir ofrecerme voluntario para prestar servicios a las Juventudes Libertarias y a DI:

En el año 1964, el régimen de Franco celebraba sus “25 años de paz” (la paz del cementerio). Huelgas asolaban Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa y gran parte de zonas de la península. En Oviedo, al norte de España, alrededor de 40.000 mineros de la industria del carbón y trabajadores metalúrgicos estaban en huelga. Muchos huelguistas habían sido arrestados y, según el testimonio de algunos reporteros, algunos de los mineros en Sama de Langreo habían sido torturados, castrados y uno de ellos había sido asesinado por las autoridades de la Guardia Civil.

Para mi no eran suficientes las manifestaciones de denuncia y protesta. Por alguna razón, hacer protestas en las embajadas repartiendo, panfletos y recogiendo firmas e, incluso, ocupando consulados no me resultaban suficiente. Quería hacer más y entonces tomé la decisión de ir a España.

Mi papel fue el de enlace, debía hacer llegar detonadores e instrucciones a contactos en Madrid. Yo no sabía para qué acción iban destinados, ni tampoco lo pregunté.

Sin embargo, la Brigada Político Social franquista lo sabía cuando yo llegué. Esto fue posible gracias a la información que recibieron de, posiblemente, Guerrero Lucas u otro infiltrado en las Juventudes Libertarias, Inocencio Martínez. El director de la BPS en aquel momento era el general Eduardo Blanco. Yo fui arrestado el 11 de agosto de 1964 en Madrid, con explosivos, detonadores, e instrucciones para mi contacto en Madrid, cuyo nombre era Fernando Carballo Blanco. Ambos fuimos juzgados en consejo de guerra; yo fui condenado a 20 años y un día, mientras que Fernando fue condenado a 30 años y un día.

Al principio fuimos enviados a Carabanchel, donde estuve con Fernando durante algunas semanas antes de que a él lo enviaran a otra prisión para cumplir su condena. Yo permanecí en Carabanchel hasta 1967 cuando un intento de fuga, organizado por Luis Andrés Edo, fue descubierto. A mi me trasladaron a la prisión de Alcalá de Henares.

Fue durante el tiempo que permanecí con Fernando Carballo Blanco en Carabanchel cuando me enteré que el atentado contra Franco iba a realizarse en el estadio de fútbol del Santiago Bernabeu.

Los mayores cambios ocurridos dentro del movimiento anarquista tuvieron lugar mientras yo estaba en prisión. Estas acciones que habían comenzado, teniendo un objetivo estrictamente antifranquista, se convirtieron en acciones de solidaridad internacional con los pueblos oprimidos de África, Asia y Latinoamérica.

A finales de abril de 1966 se produjo el secuestro de Monseñor Marcos Ussia, un eclesiástico español perteneciente a la embajada española en el Vaticano. Las noticias del secuestro fueron divulgadas por Luis Andrés Edo en conferencia clandestina en Madrid. El objetivo del secuestro era llamar la atención mundial sobre la situación de los prisioneros políticos del régimen franquista. Ussia fue liberado ileso 12 días más tarde. La autoría del secuestro fue reclamada por el grupo Primero de Mayo, el sucesor de DI.

Desafortunadamente, en Octubre del año siguiente, Edo y otros cuatro anarquistas, que formaban el grupo Primero de Mayo, fueron arrestados en Madrid, acusados de organizar los secuestros de; comandante jefe de los Estados Unidos de América en España, el almirante Gillette, y en Argentina, del exdictador general Perón. De mis 20 años de condena, solo cumplí 3 y medio antes de ser liberado, gracias a la intervención diplomática internacional y a la presión de políticos y medios de comunicación.

Sin embargo Fernando Carballo Blanco no tuvo tanta suerte y permaneció en prisión. No fue liberado hasta 1977. Fernando fue el último prisionero político del régimen franquista.

La intervención de Norteamérica en la guerra del Vietnam extendió el activismo, sobre todo tras la masacre de mujeres y niños realizada por las tropas norteamericanas en MyLai.

Durante los siguientes cuatro años, el grupo Primero de Mayo continuó realizando este tipo de acciones tan espectaculares por toda Europa, en protesta del papel que Norteamérica jugó en Vietnam y por el apoyo que ofrecía a los regímenes dictatoriales, incluido el de Franco.

En Abril de 1967, miembros del grupo realizaron el secuestro exprés de dos diplomáticos españoles en Londres.

Tres meses después, el grupo Primero de Mayo dispararó contra coches diplomáticos norteamericanos y la embajada de los Estados Unidos de América en Londres, en protesta por la política de dar apoyo al régimen de Franco. El mismo papel que jugó durante la guerra de Vietnam y las intervenciones realizadas en los países del tercer mundo.

En Noviembre, tras la muerte del Che Guevara en Bolivia, el grupo Primero de Mayo organizó acciones simultáneas de solidaridad dirigidas contra las embajadas griega, boliviana, española y norteamericana en Bonn y en La Haya, además contra la embajada Venezolana en Roma. En marzo de 1968 el grupo Primero de Mayo puso en marcha una nueva serie de acciones directas por toda Europa, bajo el nombre de Movimiento Solidario Internacional Revolucionario. El 3 de marzo de 1968, diversos artefactos explotaron en las embajadas española, griega y portuguesa y en los edificios militares norteamericanos situados en Londres, La Haya y Turín. Pocos días después el grupo lanzaba un ataque contra las oficinas de una multinacional norteamericana en Paris, de todas estas acciones se responsabilizó el Movimiento Solidario Internacional Revolucionario.

El nacimiento de una serie de movimientos de protesta protagonizados por estudiantes y trabajadores, en 1968, fue un golpe de aire fresco para el ímpetu del movimiento anarquista en activo, y provocó la radicalización de la gente más joven. La oposición a la guerra de Vietnam fue la razón original del movimiento estudiantil, pero también influyeron muchas otras cosas, como; el surgimiento de las guerrillas por toda Latinoamérica, el movimiento norteamericano por la defensa de los derechos civiles, el movimiento ácrata en España y por encima de todo, el rechazo a las estructuras represivas y a las injusticias provocadas por el capitalismo y el comunismo.

A través de la red de contactos que por toda Europa tenían, el grupo Primero de Mayo extendió la necesidad de una revolución urgente y el sentimiento de solidaridad, llevando a cabo acciones con otros grupos activistas libertarios. Muchas de estas acciones iban dirigidas hacia edificios diplomáticos e instituciones financieras del régimen franquista y, en particular, los intereses turísticos de los cuales el régimen dependía. En marzo de 1970 tres jóvenes anarquistas españoles fueron arrestados y acusados del secuestro de Antonio Garrigues, delegado franquista en la UNESCO.

Dos meses después el grupo Primero de Mayo preparó un artefacto incendiario, no letal, en aviones de Iberia por diversos aeropuertos europeos, y advirtiendo a las autoridades con antelación.

El grupo Primero de Mayo jugó un papel muy importante y tuvo mucha influencia en el desarrollo de otros grupos libertarios por toda Europa. Uno de estos grupos, en concreto, fue la Angry Brigade (Brigada de la Cólera). Se trataba de un grupo de anarquistas que operaron entre 1970 y 1971. Usando bombas y pistolas realizaron 25 ataques contra la propiedad. Los objetivos eran siempre instituciones represivas estatales, como embajadas de regímenes dictatoriales, en particular del régimen franquista.

Fui arrestado en ocho ocasiones y acusado de pertenecer a la Brigada de la Cólera, pero fui absuelto después de cumplir 18 meses en una prisión británica.

En enero de 1972 el Movimiento Ibérico de Liberación – Grupos Autónomos de Combate (el MIL-GAC) realizó sus primeras acciones en Barcelona. El MIL-GAC se había constituido unos meses antes por un grupo de jóvenes libertarios con base en Barcelona, cuyo objetivo era combatir el creciente terror policial que caracterizó los últimos años de la dictadura fascista. El MIL-GAC realizó también atracos en el sur de Francia y en España.

En un período de ocho meses, aproximadamente, el grupo realizó una serie de atracos en bancos del norte de España cuya recaudación ascendió a seis millones de pesetas.

En septiembre de 1973 la policía arrestó a Salvador Puig Antich, un militante de MIL-GAC que acababa de llegar a Barcelona procedente de Londres donde había militado en la Cruz Negra Anarquista y en el Centro Ibérico. Fue juzgado en un consejo de guerra, y a pesar de las protestas diplomáticas mundiales que se realizaron, Puig Antich fue ejecutada a garrote vil en el patio de la prisión modelo de Barcelona el 2 de marzo de 1974.

Justo dos meses después, el 3 de mayo de 1974, nacía un nuevo grupo anarquista, el GARI (Grupos de Acción Revolucionario Internacional). Su primera acción fue el secuestro de un banquero español afincado en Paris, Baltasar Suárez. El objetivo de estas acciones era la excarcelación de los prisioneros políticos del régimen franquista, gente que incluso bajo la ley franquista debían haber sido liberados hace tiempo.

Los secuestradores también pedían la devolución del material y el patrimonio de la CNT incautados por el franquismo en 1939.

El pago pedido como rescate fue realizado. Suárez fue liberado diez días después sano y salvo. La policía francesa detuvo a nueve anarquistas españoles, franceses, ingleses y escoceses en París y al sur de Francia. Entre ellos fueron detenidos Octavio Alberola y su pareja Arian Gransac. La policía francesa, gracias a la información proporcionada por la policía secreta franquista y la Brigada Político Social, detuvo a 22 anarquistas en España.

Las últimas víctimas asesinadas por Franco fueron tres integrantes del GRAPO y dos etarras. La repulsa hacia estos asesinatos provocó una oleada de protestas y atentados a nivel mundial.

Finalmente, el 19 de noviembre de 1975, fueron desconectados los tubos que mantenían a Franco con vida, hasta que todos los cabos para el cambio de régimen estuviesen preparados.

Así pues, este hombre antes diabólico, pero ahora una figura gastada y decrepita, finalmente murió en la madrugada del 20 de noviembre.

Ironías, ese día era precisamente el aniversario de la muerte de Buenaventura Durruti, muerto 29 años antes.

La primera actuación oficial del nuevo rey; Juan Carlos de Borbón y Borbón, fue presidir el entierro de Franco en el Valle de los Caídos, el mausoleo que construyeron en la montaña los presos políticos del franquismo.

El único presidente de Estado que acudió al funeral fue el dictador y general chileno Augusto Pinochet. Las plegarias fueron leídas por el primer ministro Carlos Arias Navarro, “el carnicero de Málaga” y artífice de la represión franquista desde los sesenta -un criminal de guerra de primera magnitud. Arias Navarro leyó el testamento político de Franco, donde este realizaba un llamamiento a la lealtad de los españoles hacia su sucesor y pedía una constante alerta contra los “enemigos” de España y de la civilización cristiana.

Como ya he dicho, el traspaso de poder se realizó sin ninguna fisura. Ninguno de los ejecutores del poder de Franco, como Eduardo Blanco, el jefe del aparato de seguridad, Carlos Arias Navarro o cualquiera de los miles de personas responsables de las barbaridades y el expolio legal efectuado sobre España y sobre sus gentes desde 1939, jamás fueron llevadas ante la justicia.

Incluso ahora, 30 años después de la muerte del dictador, nunca se ha hecho responsable a nadie de los crímenes del régimen franquista.

La última estatua de Franco puede haber desaparecido pero aun queda la memoria dolorosa de las incontables víctimas de él y su régimen.

Nosotros tenemos una deuda con los valientes hombres y mujeres que lucharon, sufrieron, murieron y entregaron sus vidas por la causa de la libertad y la resistencia frente al régimen de Iglesia, represión y prisión que Franco había impuesto. Sus muertes han sido olvidadas durante generaciones por eso nosotros sentimos la profunda obligación de recordar y la responsabilidad de rendirles el justo homenaje que merecen.

Ahora, treinta años después de la muerte del dictador fascista, la batalla por la recuperación de la memoria histórica y la recuperación de la dignidad todavía está por ganar. Además de la necesidad de revisar el caso de Granado y Delgado, los dos jóvenes anarquistas asesinados durante el régimen en 1964 por un crimen que no cometieron, hecho que ahora conocemos con absoluta certeza, por lo que nuestro deber es la rehabilitación moral y judicial de todas las víctimas de la represión franquista.

Muchas gracias .

Stuart Christie